Exposición actual.

Gramática de un estado

Inauguración 31 de octubre · 19hs

El color como lenguaje de la experiencia sensible.

Hay experiencias que no encuentran en las palabras una forma suficiente de expresión.

Estados que nos atraviesan, sensaciones que permanecen sin nombre, emociones que se transforman antes de que podamos reconocerlas. A veces, es el color el que parece acercarse a aquello que todavía no sabemos decir.

En el campo de la experiencia artística, el color excede su condición visual para convertirse en una forma de lenguaje. No necesita narrar ni describir: puede sugerir, tensionar, conmover. Su intensidad, sus contrastes, sus transparencias y sus silencios construyen relaciones que afectan nuestra percepción y despiertan resonancias íntimas. 

Hay colores que parecen acercarnos a algo conocido y otros que nos sitúan frente a una sensación incierta, difícil de precisar.

¿Es posible construir una gramática de aquello que sentimos?

Quizás cada obra ensaye una respuesta y tenga una organización particular de formas, matices y relaciones cromáticas que no busca establecer un significado único.

Como en un lenguaje, los elementos adquieren sentido en relación con otros; pero aquí las reglas no son fijas, y lo que una combinación despierta en quien observa puede ser diferente de aquello que movilizó a quien la creó.

Gramática de un estado propone explorar ese espacio donde el color deja de ser solamente aquello que vemos para convertirse también en aquello que nos sucede. Un espacio en el que percepción y emoción se mezclan, donde la mirada no permanece ajena a la obra, sino que participa de su construcción sensible.

Tal vez el color sea, precisamente, una de las formas en que lo invisible encuentra una presencia. No para volverse completamente comprensible, sino para ofrecernos la posibilidad de sentirlo. Porque hay estados que no necesitan ser explicados para existir. Basta con detenerse frente a ellos y dejar que algo suceda.