Edith Diez

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MI ESENCIA: espiritual, resiliente y exploradora. Pinto y soy fiel a mi misma, más allá de los resultados. Desde pequeña siento la guía de cada uno de los Grandes Maestros terrenales y espirituales que me dan la mano y me animan a seguir en este camino inconmensurable. El propósito es claro: dar Amor. Mi manera de definir la Fe. Como seres vibracionales que somos permito que el entusiasmo, la entrega y la inocencia me inunden, mi Ser como canal. Es así como me redescubro una y otra vez, en el dinámico devenir creador. Y la llegada se produce: lo invisible se plasma. 

Me gusta contemplar, cerrar los ojos para ver lo que la naturaleza nos quiere decir. Trabajo con lo sutil, con los animales de poder, también con lo botánico, siempre en abstracto. Así construyo mi Grial, mi vaso sagrado que contiene el linaje que me antecedió y que desconozco provocando una herida que llevo conmigo. Al decir de Rumi, “La herida es el lugar por donde entra la luz” y alineada con esa certeza dejo que la esencia de mi alma se exprese a través de la exploración creativa y libre, en un acto siempre conectado con lo sagrado, a modo de ofrenda.
Hoy puedo decir que el Arte en todas sus manifestaciones ha sido mi cura, mi espacio reflexivo y he decidido compartirlo con los demás. 

MIS RASGOS AL CREAR: interconectar, resonar y resignificar. Una de mis características es la de combinar elementos: elijo papeles y materiales que tienen un significado para mi: un recuerdo, una foto, un mapa, una partitura, un escrito… algo que me conecte con un momento vital importante , algo que me haya hecho latir y palpitar. Puede ser algo muy simple, un instante fugaz, pero… si me hizo vibrar, es por ahí. 
Las imágenes que pinto suelen ser armónicas y puedo darme cuenta del momento que estaba atravesando con tan sólo mirar. Las composiciones no son agresivas y tienen profundidad. Me gusta interpretar más allá de lo que se ve. Me interesan los significados de los símbolos, de las sincronicidades y de los sueños. Me identifico con mi obra “La búsqueda”, pues allí está lo que no sé, lo que intuyo y lo que me ha dejado huella. Tiene espacios oscuros y otros luminosos, en un intento de dar luz a la sombra. Hay collage, imágenes, hombres, mujeres, fotos antiguas, artículos, folletos, titulares de diarios, grafismos, acrílicos, tintas, marcadores. Es una obra que pide no ser intelectualizada sino ser mirada desde el corazón, tal como fue creada.
Una de las series sobre las cuales indago es “Los velos del alma”: estos trabajos me conectan directamente con mi espíritu, mis anhelos, mis aspectos luminosos y sombríos. Los considero meditaciones activas que me llevan a un escalón nuevo en mi etapa evolutiva. Antes de comenzar suelo hacer respiraciones conscientes en silencio, o bailar y escuchar mantras, y luego voy intuitivamente a la paleta y empiezo a manchar. La base de cada una de ellas es el collage, y todas tienen varias capas de diversos materiales como acrílicos, tintas, acuarelas, pinturas, marcadores. 
Hay una palabra que me identifica y es re-significar. Descubrir nuevas maneras de pincelar, observar el comportamiento de la pintura, del agua, de la tinta sobre otros soportes insospechados: el cartón corrugado de las cajas de alimentos de los supermercados y el corcho. 

ACTUALIDAD: desafiarme y evolucionar. La actualidad me invita a trabajar con cierta incomodidad: he escogido tamaños grandes para salir de lo corriente. Intento adaptarme a esta nueva modalidad y desafiarme. Surgen obras que tienen relación con las conexiones, en donde lo sutil y lo terrenal se juntan. Tienen mi impronta: la intención de vivir con los pies sobre la Tierra y la mirada hacia Arriba -Lo que es Abajo es Arriba-. La pandemia me encontró muy productiva. Fue y es una manera de exorcizar temores, un modo de expresión que tiene como propósito la superación de obstáculos, un acto de comunión con mi ser profundo, un canto que lleva al anhelo personal y colectivo. Me considero una aprendiz incansable. 
Hay un virus del que tenemos que curarnos: el egocentrismo. No podemos seguir mirando hacia otro lado. El otro importa siempre porque yo también soy el otro. De la separación a la unificación.

 “Lo visible dura un verano y luego se marchita, pero aquello que le dio Vida se oculta bajo la Tierra y allí vive, inmutable, bajo la superficie de los eternos cambios. Lo que se ve es la flor y ella perece. El rizoma permanece” , Carl G. Jung.

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Artista con Gestión de Tiziana Manero