Bouza Campos, Elsa

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Soy Elsa, la que pintaba las montañas de Ushuaia con sus acuarelas, desde la ventana de mi casa, frente a la bahía y mirando las montañas nevadas, a los doce años. Siempre fue mi pasión pintar. Y siempre lo sentí egoístamente: pinto para mí, porque me siento feliz pintando, porque pongo toda mi creatividad y es con la pintura, cuando esa creatividad más se manifiesta. Aunque, hubo un tiempo, en mi temprana juventud, en el que surgían casi siempre las mismas imágenes, los silencios se hacían dueños del color y las formas… tiempos difíciles, tal vez, aunque, también, tiempos felices. Como la vida misma, que nos da felicidad y angustias pero con todo se aprende.

Hubo seres muy queridos que me apoyaron para que pudiera enriquecer lo que yo ya sentía, con el aval de cuanto sabían ellos del arte. Marta Grinberg, la profesora con una gran carga al surrealismo, discípula de Battle Planas, fue la que me inició en las lides con el óleo, los pinceles, las espátulas y la trementina, un amor que nunca desapareció. Tres años de esperar, cada semana, mi clase de pintura, escuchando música clásica, imaginando con el color y la línea y compartiendo con mis compañeros el taller de Marta.

Luego pasaron muchos años sin tocar los pinceles. La vida me dio una hermosa familia y no había tiempo para mucho más. Y fui muy feliz así, aunque, interiormente, extrañaba ese olor a trementina!

Y, de pronto, se me fue haciendo el espacio para volver a retomar la pintura! Pero me resultaba muy difícil y hasta sentía temor frente al lienzo en blanco…Necesitaba de alguien! Comencé a tomar clases en el taller del Maestro Roberto Volta, que hacía sentir a sus alumnos la pasión por el color, la forma, la textura de los materiales para trabajar y dejar fluir nuestra imaginación, guiándonos sin imposiciones de estilo. Cada alumno seguía su camino , bajo su tutela pero en libertad para elegir su obra. Y siempre, en un hermoso ambiente de compañerismo y buen humor. Seis años y fueron hermosos!

Más adelante, durante un tiempo, asistí a las clases del Maestro Jorge Ludueña, que estaba en esa época en Buenos Aires.

Y, de allí en más, a trabajar por las mías… bueno, mi taller es mi lugar de trabajo pero, también, es mi refugio, en el que me pierdo y podría pasarme las horas, sin pensar en nada más. Me gusta pintar el tango de Buenos Aires; los paisajes de Argentina y del mundo que pude conocer y espero seguir haciéndolo, las mujeres, los niños, la naturaleza…la vida misma. Y me gusta ver la reacción del espectador frente a mi obra. 

Soy Elsa y sigo pintando, con mis óleos, mis acuarelas, mis pasteles y espero seguir así, lo más que pueda! 

«La vida es como un lienzo que podemos llenar de color, con creatividad y alegría. Mis obras, editadas por tema, surgen como canales que invitan a ser transitados, con pinceles, acuarelas, pasteles, color!…»

ARTVILO (Asociación de Artistas Visuales de Vicente López)