Óleo sobre lienzo, 150 x 100 cm
2023
Inés Torrent – Argentina
Óleo sobre lienzo, 150 x 100 cm
2023
MEMORIA CONCEPTUAL
Primera parte
Sin duda los argentinos tenemos cierta inclinación por lo contradictorio y caótico. Por el juego de los opuestos, de esos que se les explican a los niños. Lo firme y lo inestable, lo construido y lo natural. Optimismo y arraigados hábitos pesimistas.
Esta obra está llena de significados y contradicciones. Como todos nosotros, como nuestro país. Está pensada en varios tiempos; empezada años atrás, atravesando distintas situaciones, circunstancias y épocas. Como yo, como todos y como el país.
Argentina de cabeza, calcada de un mapa escolar, de aquellos que los profes de geo desplegaban en las aulas. Y no sólo está patas arriba, se yuxtapone con una figura haciendo equilibrio ¡Qué negativa visión! Impresentable y deprimente, aludiendo unívocamente al “novamás”. Sin futuro, sin eje, sin proyecto de Nación.
Abandoné el bastidor. No pude seguir.
Segunda parte
“Je n’ai peut-être pas combattu pour mon pays, mais au moins je l’aurais peint”. Delacroix, 1830, refiriéndose al cuadro: “La Liberté guidant le peuple”, en una misiva a su hermano.
¿Cómo es que una obra logra que los espectadores se lleven sensaciones pregnantes, impactantes? Seguramente es porque muestra fuerza, expansión, conmueve y promueve a la reflexión. Volví a mi bastidor y retomé mi pintura cambiándole el sentido.
Ahora es hacia ABAJO y también hacia ARRIBA (al ver, verás).
Ramas de árbol que claman al cielo, pero no hay religiosidad.
Cabeza abajo, haciendo equilibrio: nos recuerda que el mundo también lo está. Solo que, si el mundo estuviera en cierto equilibrio llamémoslo “inestable”; al de Argentina, ni siquiera nosotros mismos lo podríamos definir.
Ni anarquía ni panfleto; pero hay una voluntad de quebrantar.
Un empuje la hace resurgir. Toma forma de árbol y sus raíces rompen las bases que la aprisionan. La destrucción del pavimento cercano es una dicha, y de nuevo otra contradicción: los grotescos escombros son necesarios y beneficiosos.
Cualidades como intranquilidad y dinamismo exigen las diagonales. La solidez necesita la tensión que proporcionan las verticales.
No existe más motivación que la realidad. Casi diría que no tuve que imaginar nada…lo cotidiano compuso las formas en el lienzo.
Llamaría a esta pintura un “experimento de desahogo”. Ya que no puedo hacer nada por mi país, “me libro del rencor trabajando” y lo que queda es mostrar esta vivencia de residir en el caos y desear la recuperación. O será que tal vez las obras nos eligen cuando necesitan aparecer y nosotros seríamos vehículos para su presentación. En ese caso, no decido. Al revés, me permito ser instrumento para que la pintura escoja su composición y salga a su destino. O ambas cosas. Como sea, así quiso manifestarse.






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