
Mi práctica fotográfica investiga cómo un fragmento puede adquirir la dimensión perceptiva de un paisaje. A través de la observación, la selección y el aislamiento de detalles, construyo imágenes en las que la escala original deja de ser evidente. Superficies, formas y estructuras procedentes del entorno se convierten así en
micropaisajes autónomos, abiertos a nuevas asociaciones.
Mi formación como geóloga influye directamente en esta manera de mirar. Me permite aproximarme a la materia como el resultado visible de procesos, acumulaciones y transformaciones que exceden el instante de la fotografía. No utilizo este conocimiento para documentar científicamente el entorno, sino para reconocer
relaciones entre sus partes y comprender cada superficie como una estructura compleja.
El encuadre actúa como una herramienta de desplazamiento. Al separar un detalle de su contexto, altero las referencias que permiten identificarlo y propongo otra lectura de su forma, su textura y su organización interna. Este ejercicio de reconfiguración no solo interroga a la materia, sino que funciona como una metáfora sobre la propia experiencia humana: cómo el desplazamiento y la alteración de nuestras referencias transforma la manera en que nos vinculamos con los demás y nos situamos en el entorno.
Lo mínimo puede remitir a una extensión geográfica, mientras que una estructura aparentemente abstracta conserva el rastro material y la memoria de aquello de lo que procede. Este método constituye el hilo conductor de mis series. Cada una aborda elementos diferentes, pero todas parten de una misma pregunta: cuánto puede revelar una parte cuando deja de considerarse subordinada al conjunto. En un presente dominado por la inmediatez y la prisa que dificultan el detenimiento y la reflexión, mis fotografías funcionan como una pausa deliberada. Proponen desobedecer esa velocidad para abrir un tiempo diferente de observación, invitando a reconsiderar las relaciones entre escala, materia, percepción y nuestra propia condición humana.
Serie COLORES DE LOS ANDES
Colores de los Andes es una investigación fotográfica iniciada en 2020 que recorre la cordillera argentina a través de once provincias, desde Jujuy hasta Tierra del Fuego. Tras más de 40.000 kilómetros de trabajo de campo, la serie incorpora la formación de la artista como geóloga para construir una lectura del paisaje en la que alteraciones minerales, estratos y formaciones rocosas se transforman en materia cromática y visual.
La mirada se desplaza de la monumentalidad de la cordillera hacia sus micropaisajes, revelando texturas, pigmentos y estructuras habitualmente imperceptibles en la inmensidad. El proyecto propone así una aproximación al territorio donde fotografía y geología convergen para descubrir el paisaje como archivo de materia, color y tiempo.
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Claudia Ocanto – Aguas Negras 1 (Andes San Juan) -
Claudia Ocanto – Aguas Negras 3 (Andes-San Juan) -
Claudia Ocanto – Balcón de Pissis-Laguna Verde 2-Andes Catamarca -
Claudia Ocanto – Mirador Monte Pissis 1 (Andes-Catamarca) -
Claudia Ocanto – Pircas Negras 3 (Andes-La Rioja) -
Claudia Ocanto – Pircas Negras 3 – Andes La Rioja -
Claudia Ocanto – Precordillera 1 – Andes San Juan -
Claudia Ocanto – Precordillera 2 – Andes San Juan -
Claudia Ocanto – Salar de Antofalla 1 (Andes – Catamarca) -
Claudia Ocanto – Salar de Antofalla 2 – Andes Catamarca -
Claudia Ocanto – Salar de Antofalla 3 – Andes Catamarca -
Claudia Ocanto – Serranía Hornocal 1 (Andes-Jujuy) -
Claudia Ocanto – Serranía Hornocal 3 – Andes Jujuy -
Claudia Ocanto – Volcán Galán 1 (Andes-Catamarca) -
Claudia Ocanto – Volcán Galán 2 – Andes Catamarca
Serie LAS FORMAS DEL VIENTO
Las Formas del Viento es una profunda reflexión sobre la escala y el tiempo, y un ejercicio de observación sobre la memoria inscrita en la Tierra.
Con la disciplina del ojo geológico y la sensibilidad de mi cámara, me adentro en el territorio para revelar micropaisajes que narran procesos de miles de años. Cada imagen captura la variación morfológica de las formaciones, testificando la erosión y la deposición como fuerzas escultóricas primarias.
El viento, ese agente invisible, se convierte en el director de una coreografía geológica perpetua. Sus caprichos y temperamentos quedan plasmados en las esculturas de arena, desde el fragmento más diminuto hasta la duna que migra. El color, el tamaño y la antigüedad de la roca madre se integran en una paleta que solo la naturaleza es capaz de crear. La obra es una invitación a la contemplación paciente, confirmando visualmente que la superficie de la Tierra es un lienzo dinámico, siempre escribiendo y borrando su propia historia con la paciencia geológica de lo inmutable. Nos recuerda que el planeta es un ser en constante metamorfosis, donde lo efímero del aire modela lo eterno de la materia.
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Claudia Ocanto – Las formas del viento VI (Tatón Catamarca) -
Claudia Ocanto – Las formas del viento VII (Bahía de Creek – Río Negro) -
Claudio Ocanto – Las formas del viento V (Tatón Catamarca) -
Claudia Ocanto – Las formas del viento IV (Puna Catamarca) -
Claudia Ocanto – Las formas del viento III (Puna Catamarca) -
Claudia Ocanto – Las formas del viento II (Puna Catamarca) -
Claudia Ocanto – Las formas del viento I (Puna Catamarca)
Serie FLORES
Flores devela mundos en miniatura que a menudo escapan a la mirada cotidiana. Los pétalos se transforman en lienzos táctiles, y sus nervaduras en las delicadas líneas de un mapa íntimo.
Estas formas —desde la pureza inmaculada de la cala hasta el fugaz aliento de la ‘flor de una noche’ —se erigen como universos completos capturados a través de una ampliación contemplativa.
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Claudia Ocanto – Cala 2 (Córdoba) -
Claudia Ocanto – Cala 3 (Córdoba) -
Claudia Ocanto – Cala I -
Claudia Ocanto – Caléndula I -
Claudia Ocanto – Corona de novia I (Córdoba) -
Claudia Ocanto – Flor de Diente de León 1 (Córdoba) -
Claudia Ocanto – Flor de una noche I (Córdoba) -
Claudia Ocanto – Glicina 3 (Córdoba) -
Claudia Ocanto – Jazmín 1 (Córdoba) -
Claudia Ocanto – Rosa 1 (Córdoba) -
Claudia Ocanto – Rosa 2 (Córdoba)
